El tonto ni de Dios goza.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
No hagas leña del árbol caído.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Dádiva forzada no merece gracias.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Además de cornudos, apaleados.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
A burlas, burlas agudas.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Mata, que Dios perdona.
El que no se embarca, no se marea.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
En casa del músico, todos saben cantar.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
A los audaces la fortuna les ayuda.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Hay que coger al toro por los cuernos.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Empieza la tarea y luego termínala.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Tierra de roza y coño de moza.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Neblina, del agua es madrina.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.