Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
En puerta y en puente nadie se siente.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
El hábito es una camisa de hierro.
Mala olla y buen testamento.
Agosto y vendimias no son todos los días.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
A saya blanca, ribete negro.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Si las paredes hablaran.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Al catarro, con el jarro.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Muy estirar la Cuerda, el arco quiebra.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
No comas ansias.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
El muerto se asusta del degollado.
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Amor comprado, dale por vendido.
Para su casa no hay burro flojo.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Dios da pan a los que no tienen dientes.