Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Nunca llovió que no se despejara.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
El dolor embellece al cangrejo.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Bebe y ata la bota.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
El mejor escribano echa un borrón.
Decir, me pesó; callar, no.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
El ejercicio hace maestro al novicio.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
El que tiene miedo corre a la iglesia.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
La costumbre vence a la ley.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Julio, siega y pon tres cubos.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Lección dormida, lección aprendida.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Sementera temprana, de cien una vana.
El que come y canta, pronto se atraganta.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.