Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Incluso las torres más altas empiezan en el suelo.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
El buscador es descubridor.
El cobarde vive, el valiente muere.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Obra hecha, dinero espera.
A veces se llora de alegría.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
El hombre pone y la mujer dispone.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Al bobo, múdale el juego.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
La sugestión obra.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Tanto pedo para cagar aguado.
Burro cargado, busca camino.
El empezar es el comienzo del acabar.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
La ocasión asirla por el guedejón.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
De todos modos, Juan te llamas.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Para que no se espante el borrico por delante.