Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Llámame gorrión y échame trigo.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Dar de comer al diablo.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Copas son triunfos.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
Quien no arde en llamas no inflama
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Ara bien y cogerás trigo.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
A cada rey su trono.
Abre las ventanas al cierzo y al oriente y ciérralas al mediodía y poniente.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
De descansar, nadie murió jamás.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Una en el papo y otra en el saco.
Primero son los presentes que los ausentes.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Hombres de noche, muñecos de día.
Perdona una vez; pero nunca tres.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
No hay caldo que no se enfríe.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Real ahorrado, real ganado.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.