Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
La lengua unta y el diente pincha
Es difícil coger un gato negro en una habitación oscura, sobre todo cuando no está
El que come solo, muere solo.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
El que no cojea, renquea.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Oír campanas y no saber dónde.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
El carcelero es un prisionero más.
De cuero ajeno, correas largas.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Dios no da alas a las culebras; porque volando pican.
Lo estancado se pudre.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
A tres azadonadas, sacar agua.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Alabanza propia, mentira clara.
Caer es más sencillo que levantarse.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Con pelito... no hay delito.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Tanto pedo para cagar aguado.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
La barriga llena da poca pena.