A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
Al freír de los huevos lo veréis.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Tal para cual, Pedro para Juan.
A razón de catorce, siete es la media, venticinco mujeres cincuenta tetas, y si son de gorrina...cientocincuenta.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Mala yerba, mucho crece.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Vale más ser ralos que calvos.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
¿Por qué un guía para quien ya ve el templo?
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
No comas ansias.
Ser amable es ser invencible.
Madre no hay más que una.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
La suerte está echada.
Quien no tiene en que mear, se levanta y va al solar.
De boca para fuera.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Llegar al humo de las velas.
Después del gusto, que venga el susto.
No eches más leña al fuego.