El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Quien empiece el juego que siga con él
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Cual el tiempo, tal el tiento.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
No todo el que chifla es arriero.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Buey suelto, rey muerto.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
Jamás digas: nunca jamás.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Hay más santos que nichos.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Un día de obra, un mes de escoba.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Alba roja , vela moja.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
A dádivas, no hay acero que resista.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
No hay rosa sin espinas.
El hambre es el mejor cocinero.