A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
De pequeñico se doma al mimbre.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Más ordinario que un moco en una corbata.
El que da primero da dos veces.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
El que quiere baile, que pague músico.
Grandotas aunque me peguen.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
De padres bocois hijos cubetas.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Malo si izan, y malo, si no izan.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
Siempre que llueve, escampa.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Baila Antón según le hacen el son.
En chica cabeza caben grandes ideas.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Ley puesta, trampa hecha.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Donde las dejan, las cobran.
Meterse en la boca del lobo.
Hijo de gato caza ratón.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.