A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
La buena cena, temprano suena.
Todo tiempo pasado fue mejor.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Madre hay una sola.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
El follo del santo, no hiede tanto.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
El solo querer es medio poder.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
En Octubre, de la sombra huye.
Como se vive, se muere.
El que no corre, vuela.
El que antes muere, antes lo entierran.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
El vino con el amigo.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
El vino es la leche de los viejos.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.