El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
El enamorado es el camarada del alma.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Matar dos pájaros de un tiro.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Todos los caminos conducen a roma.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
La admiración alaba, el amor es mudo
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Hay más refranes que panes.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
El amor y la tos no pueden ocultarse.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
Con amor y aguardiente, nada se siente.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
El amor no quiere consejo.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Todo amor tiene su gasto
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Quien ama, teme.
Se las sabe por libro
Ponga agua en su vino.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Amor, con amor se cura.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Buenas razones cautivan los corazones.
Los celos son el gusano del amor.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
El amor es de hermano y no de señor.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Para ser bella hay que ver estrellas
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
En otoño la mano al moño.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
Lo prometido es deuda.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.