Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Casa ordenada, casa salvada.
A gran solicitud, gran ingratitud.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
La fortuna es madrina de los necios.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
El que araña y muerde, poco puede.
Lloviendo en San Juan, quita vino aceite y pan.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Daño merecido, no agravia.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
Mientras dura, vida y dulzura.
Que tienen que ver los cojones para comer trigo.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Bebido el vino, perdido el tino.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Con azúcar y miel, cagajones saben bien.
Sobre advertencia no hay engaño.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.