Hablar de la mar, y en ella no entrar.
De cualquier nube sale un chubasco.
Haces mal, espera otro tal.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Julio, siega y pon tres cubos.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
La mentira es animal de quinta vida.
Antes de que acabes, no te alabes.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Cuando me despierte me llamas.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Cada año, calzones de paño.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Moro viejo, mal cristiano.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Le busca las cinco patas al gato.
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Plata de cura, ni luce ni dura.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Donde hay gana, hay maña.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
De boca para fuera.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Casa convidada, pobre y denostada.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Más se junta pidiendo que dando.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.