Sustos y disgustos matan a muchos.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Nunca para el bien es tarde.
La esperanza mantiene.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Gran tocado y chico recado.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Ya los muertos no son nuestros, ni los vivos buenos amigos.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Lo que no se conoce no se apetece.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Borrego recién pelado, no lo lleves al mercado.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
A secreto agravio, secreta venganza.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
No donde naces, sino donde paces.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Al que quiera saber, mentiras a él.
El que bien come y bien digiere, solo de viejo se muere.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
El cornudo es el último que lo sabe.
La magnificencia prestada, es miseria.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Quien acomete vence.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.