Palabras de santo, uñas de gato.
Más peligroso que chocolate crudo.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
¡Se nos creció el enano!
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
El que espera desespera.
Donde no hay celos no hay amor.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Ama, perdona y olvida.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Una manzana podrida daña el barril completo.
Buena vida, padre y madre olvida.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
A días claros, oscuros nublados.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
El mundo está vuelto al revés
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Por la plata baila el mono.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
El hambre es una fea bestia
Chivo que se devuelve se esnuca.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Hablar hasta por los codos.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Hombre prevenido vale por dos.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta