Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Quien no ama no vive
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
Demasiada alegría es dolorosa
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Lo raro es caro.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Riña de amantes, agua referescante.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Vivir es morir lentamente.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Serio como perro en bote.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Dios tarda, pero no olvida.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Trata al que no es virtuoso como si lo fuera, y se volverá virtuoso
Rana en el fondo del pozo.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Fray Modesto nunca fue prior.