Por Navidad cada oveja a su corral.
Mira antes de saltar.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Cien refranes, cien verdades.
La morena, de azul llena.
El aburrimiento es el mejor enfermero
A su tiempo maduran las brevas.
Del joven voy, del viejo vengo.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
No hay mayor tontería que reñir.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Más ven cuatro ojos que dos.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Lo barato cuesta caro
Redondear la arepa.
Si te he visto no me acuerdo.
A marido ausente, amigo presente.
En septiembre cosecha y no siembres.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Perro que no anda no encuentra hueso.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Persevera y triunfarás.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
El que la hace, la paga.
La intención es lo que vale.
La edad de oro nunca es la presente.
Tiene la cola entre las patas
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Entre bueyes no hay cornadas.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
El que a hierro mata , a hierro muere.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Que no te den gato, por liebre.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
De vaca vieja, novilla brava.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Las fiestas en donde estés, la Navidad en casa.
No hay como la casa de uno
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Despacito por las piedras
La fuerza no es un remedio