Como hormigas en la sartén al fuego.
Cada cual es rey en su casa.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Cuando tú vas, yo vuelvo.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Al asno no pidas lana.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Escucha el viento... que inspira
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Mal se cuece olla que no se remece.
No dar ni recibir, sin escribir.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Ni lava ni presta la batea.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Más ordinario que una monja en guayos.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Olla reposada, no la come toda barba.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
El abismo lleva al abismo
Del precipitar nace el arrepentir.
Todo tiene un fin.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Zapatero a tus zapatos.