Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Eso no te lo despinta nadie.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Frio, frio, como el agua del rio.
El que mucho escoge poco coge.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Saco de yerno, nunca es lleno.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Sopas y morder, no puede ser.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Donde ajos ha, vino habrá.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Negocios de puercos, puerco negocio.
El tiempo todo lo cura
Tentar la huevera a las gallinas
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Ramos mojados, ésos mejorados.
A burlas, burlas agudas.
Las indirectas del padre Cobos.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
La sardina y el huevo a dedo.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.