Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Tras cada pregón, azote.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Llagas viejas, tarde sanan.
Ve tu camino para no tropezar.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
¡Se nos creció el enano!
Remienda paño y pasarás año.
Perro flaco soñando con longaniza.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
Cuidado, que el diablo es puerco.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Más ordinario que un sicario en un burro.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Hambre larga, no repara en salsas.
Ojo al parche.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.