Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
La mejor palabra es la que no se dice.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
La esperanza es lo último que se pierde.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Una golondrina no hace verano.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
De lo vedado, un solo bocado.
¿Usted qué come que adivina?
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Palabras sin obras, barato se venden.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
Agua al higo y a la pera vino.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
La libertad vale más que el oro
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
A gran culpa, suave comprensión.
El río se llena con arroyos pequeños.
¿Fiado?. Mal recado.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Eso es harina de otro costal.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Al maestro, cuchillada presto.
La buena cena, temprano suena.
Hombre harto, no es comilón.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.