Al desdén con el desdén.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
No conviertas en amigo al que has vencido
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Hablando nos entendemos.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
De la nieve no sale más que agua
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
El sabio calla, el tonto otorga.
La marcha instruye al asno.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Después del arroz, pescado y tocino, se bebe buen vino.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Dios los cría y el diablo los junta.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
De mi maíz ni un grano.