Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Madre holgazana cría hija cortesana.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Araña muerta, visita cierta.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
La gallina que es buena, pone para Nochebuena.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Voz del pueblo, voz del cielo.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Quien mocos envía, babas espera.
Poco a poco se cría la muchacha desde el moco.
También la vaca negra produce leche blanca.
Cabra manca, a otra daña.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.
La mujer y la gata, son de quien las trata.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
La barriga llena da poca pena.
Mujer ventana, poco costura.
Otro gallo le cantara.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.
Barba roja, mucho viento porta.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Las damas al desdén , parecen bien.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
No serán novillas, si tienen criadillas.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Alegría, belleza cría.
Donde rumian cabras, chivos nacen.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Más mamado que chupo de guardería.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.