Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Si no canta el gallo, cantará la gallina.
Arena y cal encubren mucho mal.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Rey nuevo, ley nueva.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Cada gorrión tiene su corazón.
Buena cara dice buen alma.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
No saber una jota.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Quien boca tiene a Roma va.
Ama gorda, leche poca.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
No cabíamos en casa y parió la abuela.
No saber de la misa la media.
Saber uno los bueyes con que ara.
En tiempo de campaña, apaña.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Pájaro mal nacido es el que ensucia en su nido.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Cada cual en su corral.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Es de sabios cambiar de mujer.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
Moda y fortuna presto se mudan.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Volverse la albarda a la barriga.