Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
No es lo mismo ser que haber sido.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Saber poco obliga a mucho.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Quien no valora la vida, no se la merece.
La mejor suegra, la muerta.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
A Dios, nada se le oculta.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Gente de navaja, poco trabaja.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Para aprender, perder.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
La verguenza es último que se piedre.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
De boca para fuera.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
La intención es lo que vale.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
La buena hija dos veces viene a casa.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
No se vive de lo que se ingiere sino de lo que se digiere.