Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
La larga visita la alegría quita.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Mulas y putas siempre piensan unas.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
De chica candela, grande hoguera.
Suegra, ni de caramelo.
Fiado has, tu pagarás.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
La democracia también genera hombres deshonestos
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
Amores reñidos, los más queridos.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
La muerte todas las medidas vierte.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
El que la deba, que la pague.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Nadie debe vivir pobre por morir rico.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Dios da frío según la ropa.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Mala olla y buen testamento.
Te quiero Andrés, por el interés.
Bella por natura, hasta la sepultura.
El pienso "conocimiento", no es para todo jumento.
La muerte, al pobre no se atreve.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
De desagradecidos está el infierno henchido.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
La buena ropa abre todas las puertas.