Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Socorro tardío, socorro baldío.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
La larga visita la alegría quita.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Fiado has, tu pagarás.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
La muerte todas las medidas vierte.
De chica candela, grande hoguera.
Suegra, ni de caramelo.
Amores reñidos, los más queridos.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Dios da frío según la ropa.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
El que la deba, que la pague.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
La democracia también genera hombres deshonestos
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
La muerte todo lo ataja.
Nadie debe vivir pobre por morir rico.
Bella por natura, hasta la sepultura.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Mala olla y buen testamento.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
La buena ropa abre todas las puertas.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
La muerte, al pobre no se atreve.
Te quiero Andrés, por el interés.
El más fuerte teme a la muerte.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.