¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
El que mal vive, poco vive.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
Es más infeliz que una mata de habas.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
Chico de plaza, chico de mala raza.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Todo hombre tiene su manía.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
El que rompe, paga.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Hecha la ley, hecha la trampa.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Quien madruga ojeras tiene.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
La mejor forma de vengarse de un malvado es no parecerse a él
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
En todas partes se cuecen habas.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Bien cantas, pero mal entonas.