En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Los pies van donde va el corazón
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Mal hace quien nada hace.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
Por el árbol se conoce el fruto.
Poco a poco se anda lejos.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Febrerillo, mes loquillo.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Hacer castillos en el aire.
Quien no arde en llamas no inflama
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Necio que sabe latín, doble rocín.
Cinco no son montón, pero siete ya lo son.
Pan para hoy, hambre para mañana.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Escritura es buena memoria.
En puerta y en puente nadie se siente.
El hablar es plata y el callar es oro.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Del ahogado, el sombrero.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Vencer no es vergonzoso
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
Rana en el fondo del pozo.
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.