Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Otoño entrante, barriga tirante.
Pájaro viejo no entra en jaula.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Calva buena, luna llena.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Poco dinero, poco sermón.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
A confite de monja pan de azúcar.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Juego mayor quita menor.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
El que bien te quiere te hará llorar.
Come santos, caga diablos.
La razón y el agua hasta donde dan.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Perdona el error, pero no lo olvides.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
De mi maíz ni un grano.
Se oye mal pero descansa el animal.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
No gastes pólvora en gallinazos.
Quien mucho da mucho recibe.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
El que llega tarde, no bebe caldo
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Quien te adula, te traiciona.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
La esperanza es lo último que se pierde.
Chivo que se devuelve se esnuca.
El comedido sale jodido.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
De lo bendito, poquito.
A la de amarillo, no es menester pedillo.