Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
Pasito a pasito, se va muy lejitos.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
En la necesidad se conoce la amistad.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
La cara del santo hace el milagro.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Caer es más sencillo que levantarse.
Me cayó como patada en la guata.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
A la hija mala, dineros y casalla.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
El pájaro no se caga en el nido.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Lo pasado, pisado.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
La lengua es el azote del culo.
No hay tu tía.
Al perro muerto, échale del huerto.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Cada día verás quien peque y pague.
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Hija que casas, casa que abrasa.
La alegría todo mal espanta
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
A quien no habla, no le oye Dios.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
La barca pasa, pero el río queda.
No hay gallina ponedora, que ponga un huevo cada hora.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Contra un padre no hay razón.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.