El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
A chico santo, gran vigilia.
Donde hay juncos, agua hay junto.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
La hija de la puta, como es criada, y la estopa, como es hilada.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Pueblo chiquito, campana grande.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
La lengua unta y el diente pincha
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
El arbolito desde chiquito.
No se hablar, y me mandas predicar.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Hablar hasta por los codos.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Más vale callar que con borrico hablar.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
El hambre es la mejor salsa
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Quien mocos envía, babas espera.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
La gotera cava la piedra.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.