El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Cada quien, con su cada cual.
Julio, siega y pon tres cubos.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
El sol brilla para todos.
Cada uno con su humo.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Zamora no se ganó en una hora.
Dichosos los ojos que te ven.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
A buenas horas, mangas verdes
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
La Cruz, la viña reluz.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
El mono vestido de seda mono se queda
Secreto a voces.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
En cada tiempo, su tiento.
Amigos somos, pero los peces aparte.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Paciencia y barajar.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
Principio quieren las cosas.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Roma, acuerdos y locos doma.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Quien se quemare, que sople.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
¡Chínchate un ojo!
La gente discreta, no suelta la jeta.
Juntos pero no revueltos.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Moza franca, bien juega el anca.