A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
De mercader a ladrón, un escalón.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Haz buen barbecho y verás pronto el provecho.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Vida bien concertada, vida holgada.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Más vale estar pelada que amortajada.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
El casado casa quiere.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
A ciento de renta, mil de vanidad.
Buena madera, buen oficial espera.
Al roto, patadas y porotos.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
A diente cogen la liebre.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Ni quito ni pongo rey.
El que venga atrás que arree.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Está como aji titi.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
Para que el botón sea cabal, hay que medirle el ojal.
Al mal dar, tabaquear.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Lo estancado se pudre.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Uno tiene la fama, y otro lava la lana.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Pan duro, pero seguro.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.