A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Ver pecar, convida a pecar.
Una van de cal y otra van de arena.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Viste a la escoba y parecerá señora.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
A cazuela chica, cucharadica.
De padres bocois hijos cubetas.
Hombre intranquilo vale por diez.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
A padre ahorrador, hijo gastador.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Asno de dos, válgale Dios.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
La caza y los negocios quieren porfía.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Barco grande, ande o no ande.
El que de joven corre, de viejo trota.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Quien siembra, siega.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Mal mascado y bien remojado.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Vereda no cría hierba.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Agosto y vendimias no son todos los días.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Harto da quien da lo que tiene.
Ama de cura, puta segura.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Aunque las sillas hayan cambiado, los asnos siguen siendo los mismos.
A buen juez, mejor pastor.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.