Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Visitas, pocas y corticas.
Donde hay chorizos colgando, no faltan gatos husmeando.
Un ojo al gato y otro al garabato.
El toro y el melón, como salen, son.
Te paso la pala diego
Del falso bien viene el auténtico mal
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Están cortados por la misma tijera.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Trato es trato.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Con tontos, ni a coger hongos.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
Lo tragado es lo seguro.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Al nopal lo van a ver solo cuando tiene tunas.
Buscarle la quinta pata al gato.
Tres trasteos equivalen a un incendio.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Esto son habas contadas.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Échate este trompo a la uña.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Roma, acuerdos y locos doma.
Hablar a tontas y a locas.
Come santos, caga diablos.
Al buen vino, buen tocino.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Cuando no hay lomo, tocino como.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Quien ríe y canta su mal espanta
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Al mal torero, hasta los cuernos le molestan.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.