La belleza lleva su dote en el bolsillo
De pies a cabeza.
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Muerte deseada, vida prolongada.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
La manzana podrida pierde a su compañía.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
El mal ajeno no cura el mío.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
El amor refresca como el rocío
De vaca vieja, novilla brava.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Por la Virgen de Agosto pintan las uvas, y por la de Septiembre maduran.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Lo que haces, encuentras.
El comer y el besar, todo es hasta empezar.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
El que nada no se ahoga.
A veces se llora de alegría.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Muerto, ¿quieres misa?.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
La religión cala siempre en los estratos pobres
En mala casa, mal amo y mala masa.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
De bien en mejor.