El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Emborrachar la perdíz
Más vale loco que necio.
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
No hay sustituto para la experiencia.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
El que demonios da, diablos recibe.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
El ingenio obvia dificultades,.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Qué satisfacción estar enamorado
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
El queso pesado, y el pan liviano.
Te conozco, pajarito.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Día que pasa, día que no, día perdido.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Julio, siega y pon tres cubos.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Dichosos los ojos que te ven.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Al son que te tañan, a ése baila.
Cuanto más se ama menos se conoce
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.