No fío, porque pierdo lo mío.
Las penas con pan son buenas.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
No da, ni dice donde hay.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
A falta de manos, buenos son los pies.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Poco y entre zarzas.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
El monte tiene ojo.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Compañía, ni con la cobija.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Amor con celos, causa desvelos.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Cree el fraile que todos son de su aire.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Aseada aunque sea jorobada.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Cada necio quiere dar su consejo.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Ha de salir la corneja al soto.
Del joven voy, del viejo vengo.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.