Las penas con pan son buenas.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
A falta de manos, buenos son los pies.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Amor con celos, causa desvelos.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Poco y entre zarzas.
Compañía, ni con la cobija.
El monte tiene ojo.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Cree el fraile que todos son de su aire.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Cada necio quiere dar su consejo.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Aseada aunque sea jorobada.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
El que quiere a China quiere a Mao. El que no ama a China no ...
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.