Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
La caza y los negocios quieren porfía.
Los pesares envenenan la sangre.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Nadie sabe como esta el fondo de la olla solo el cucharón.
Aquel que guarda siempre tiene.
Lección dormida, lección aprendida.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
El saber no ocupa lugar.
El corazón conoce la amargura del alma.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Por San Antón, la gallina pon.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Muchos Mollet sacan buenos mofletes.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Agua fina saca la espina.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
No hay miel sin hiel.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.