La fe mueve montañas.
La espina, ya nace con la punta fina.
El vino casi es pan.
Quien escribe mucho desvaría
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Para el mal de la perra, pelos de la misma perra.
Del ahogado, el sombrero.
Al perro muerto, échale del huerto.
Cosa muy querida, presto perdida.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
Piedra que rueda no hace montón.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El siervo no sabe lo que hace su amo porque éste solo le explica la acción y no el fin
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
¿Si un mono está entre los perros, por qué no aprenderá a ladrar?
Esa es carne para los perros.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
El ojo es más grande que la barriga.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.