Pan, uvas y queso; saben a beso.
El pasajero se conoce por la maleta.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Mi secreto, en mi pecho.
A más beber, menos comer.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
La risa hace buena sangre
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
¡Lo que va de lo vivo a lo pintado!.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Gente de navaja, poco trabaja.
El que come solo, come como un animal.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Cada pardal a su espigal.
Llamar al gato, gato.
La sardina y el huevo a dedo.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
A barba moza, vergüenza poca.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
El ave canta aunque la rama cruja.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
El que tienes más saliva, come más hojaldres.
El uso hace al maestro.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
El perro flaco todo es pulgas.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
De buena harina, buena masa.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Quien pisa con suavidad va lejos. Proverbio Irlandés
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.