El que no sabe, es como el que no ve.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
Juramento, juro y miento.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
Para comer tortilla, hay que romper huevos.
Quien no se arriesga no cruza el río
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Gente castellana, gente sana.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Cuanto más pequeño es el bosque, más grande parece la liebre.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Más peligroso que mono con navaja.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Más crudo lo come el lobo, y bien le presta.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Lo que para uno es alimento, para otro es veneno.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Al que le pique, que se rasque.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Como es la madre, así es la hija.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Sigue los impulsos de tu corazón
El que nace chicharra, muere cantando.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Cada ollero alaba su puchero.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.