Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Las botas del diablo no hacen ruido.
Los celos son el amor propio de la carne
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
Si vives alegre, rico eres.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
A camino largo, paso corto.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Primero, pensar y después, hablar.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
No necesito tecomates para nadar.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Puta y chata, con lo segundo basta.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
La actividad es la mercancía más conveniente
Vamos a ver dijo el ciego.
Hay que leerle la cartilla.
Digo y redigo que la breva no es higo.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
No hay mejor condimento que el hambre.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Fía poco y en muy pocos.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
El que bien huele, mal hiede.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.