Saco de yerno, nunca es lleno.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Cada uno muere de su vicio.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
La ocasión asirla por el guedejón.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Casa en canto, y viña en pago.
Cada uno con su humo.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Santo Tomé, ver y creer.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
A donde fueres haz lo que vieres.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Lo quiere como la mula a la carreta.
Si amas a alguien, déjalo libre.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Bien vivió quien bien se escondió.
A buen amo, mejor criado.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
A bien se llega quien bien se aconseja.
El amor muere de mal ausencia.
Dios está en todas partes.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Bien canta Marta después de harta.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.