Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Ser feliz como pez en el agua
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
No juzgues el barco desde tierra
Al son que te tañan, a ése baila.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
De día beata, de noche gata.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Refran viejo, nunca miente.
El corazón nunca es engañador.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Más obrar que hablar.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
Alforjas llenas quitan las penas.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
No te metas en querellas ajenas.
Toma y daca.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Es el tercero en discordia.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Más honor que honores.
Pan casero, de ese quiero.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
El mucho joder empreña.