Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Lo poco, nunca dio mucho.
Por diferente camino, se llega al mismo destino.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Hormigas con ala tierra mojada.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Idos y muertos, olvidados presto.
Con promesas no se cubre la mesa.
Burro empinado, por hombres es contado.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
El hambre arroja al lobo al bosque.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Ido el conejo me das consejo.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Quien no sabe dar sabe recibir
El que de nada sabe, de todo se unta.
Se pueden encontrar seguidores sinceros no por la fuerza sino por buenos modales.
Da la mano al tonto y te cogerá hasta el hombro.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Más da el duro que el desnudo.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Más tiran un par de buenas tetas que una pareja de bueyes.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
El tonto ni de Dios goza.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Los celos son malos consejeros.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
Este es el hombre de la Paula Pasos.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Viejo es Pedro para cabrero.
La justicia no corre, pero atrapa.
El amor es más agresivo que el odio
Sin virtud poco vale la salud.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
El ejercicio hace maestro al novicio.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.