Lo poco, nunca dio mucho.
Quien da para recibir no da nada
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
Burro empinado, por hombres es contado.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Idos y muertos, olvidados presto.
Por diferente camino, se llega al mismo destino.
Hormigas con ala tierra mojada.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Con promesas no se cubre la mesa.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Ido el conejo me das consejo.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Da la mano al tonto y te cogerá hasta el hombro.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
El que de nada sabe, de todo se unta.
Quien no sabe dar sabe recibir
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Más da el duro que el desnudo.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Se pueden encontrar seguidores sinceros no por la fuerza sino por buenos modales.
Más tiran un par de buenas tetas que una pareja de bueyes.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Los celos son malos consejeros.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
El tonto ni de Dios goza.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Este es el hombre de la Paula Pasos.
Siempre que lo desea, la mujer llora y el perro mea.
La justicia no corre, pero atrapa.
Viejo es Pedro para cabrero.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
El amor es más agresivo que el odio
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
El que aconseja, no paga.
El ejercicio hace maestro al novicio.