La gota que derramó el vaso de agua.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Atrás viene quien las endereza.
De lo que supiste ganar, sábete bien tratar.
El estudio y la experiencia, son los padres de la ciencia.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Maña y saber, para todo es menester.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
A donde va la gente, va Vicente.
Compra en plaza y vende en casa.
Hace más el que quiere que el que puede.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
A Dios, lo mejor.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
El llanto es el privilegio del hombre.
Para prosperar, vender y comprar.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
En Febrero busca la sombra el perro.
De lo perdido, lo que aparezca.
El llanto alivia el quebranto.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
La necesidad agudiza el ingenio.
El hablar es plata y el callar es oro.
Todo en la vida tiene su medida.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Inclinar la balanza.
Hermanos hay tanto por hacer!
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
Atender y entender para aprender.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Borrego al camión, duro a la montera.