Del viejo el consejo.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Cada uno es maestro en su oficio.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Santo que mea, maldito sea.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
La necesidad es la madre de la imaginación.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes.
Te paso la pala diego
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Dios es más grande que el mundo.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
Hacerte amigo del juez
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Mal viene el Don con la carga de paja.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Madre piadosa cría hija miedosa.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
El ama brava, es llave de su casa.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
En cada casa, un solo amo.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
El diablo es puerco.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Mano de santo cura como por encanto.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.